Matriarcado Orgásmico
Nuestra era es la del chateo veloz, la tarjeta de crédito y la del sexo sólo por placer; pero ¿qué tan cierto es esta última característica de los tiempos modernos? ¿Somos los hombres aquellos adalides del coito sin amor, y las mujeres las víctimas precoces de nuestros vanos deseos y el floro barato en las noches discotequeras en un pub de Barranco, un rave playero, o en una discoteca del cono norte?.Un escrito español llamó mi atención cuando se hizo esta gran pregunta desde una perdida página de la revista española GQ, con algo de sorna y mucho de sinceridad me, recordó con algo de historia que antes era más sencillo para el varón demostrar la virilidad ante una fémina. "Sólo bastaba con cazar un oso y ya. Tarea cumplida."
Cuántos osos deberíamos cazar en pleno siglo XXI. Cada acto sexual, sea con una mujer diferente o con la misma, es un epizodio más de esa cacería furtiva que tanto nos intimida, pues si no concretamos en un triunfo orgásmico, nuestra virilidad será puesta en seria cuestión, no sólo con la presa, sino en todas las conversaciones en los baños de mujeres. Seremos, en pocas palabras, cazadores atrapados en su propia trampa.
Para delicia del sexo opuesto, ellas no deben presentar mayor esfuerzo, pueden llegar una, y otra, y otra vez, como también pueden simplemente tirarse en la cama e ivernar. Sin embargo, nos acusan de poco eficaces, de inexpertos calentadores, o de precoces practicantes.
Qué culpa tienen los hombres de -ocasionalmente- "adelantarnos a los hechos". Para ello, muchos entendieron como una técnica bastante eficaz la práctica rutinaria del autosexo, y aunque los expertos señalan que la satisfacción personal pueden darnos pericia en cuanto a la resistencia nos referimos, no todos tienen la voluntad de alargar la práctica lo más posible.
Otra "inteligente" recomendación fue la de pensar en otra cosa totalmente distinta al sexo mientras nos acostábamos con una mujer. Imaginar quizás a Toledo en uno de sus discursos para bajar la calentura del momento; sin embargo había que tener mucho cuidado en no "venirse" en el preciso momento en que se piensa en esa imagen ajena, porque sino estariamos condenados a relacionarlo con el coito más placentero. Según el autor que mencioné al principio, eso le pasó a un amigo suyo, el cual pensaba en su mamá planchando la ropa cuando estaba teniendo relaciones, hasta que en una ocasión se "vino" en plena imagen metal, y desde entonces cada vez que ve a su mamá en esa labor casera debe ir corriendo al baño. Vayan ustedes a saber por qué.
Tácticas más, trucos menos, lo cierto es que si hablamos de un mundo desigual para hombres y mujeres, en los libros de sociología debería haber un acápite titulado: El Matriarcado Orgásmico.
Mientras eso ocurra, seguiré practicando. Vanidad a parte, no tengo por qué hacerlo, pero por las dudas...


3 Comments:
Toledo en plenno??? aaggggggggg!
Me recuerda aquella vez en que una "friend with benefits" hizo un comentario non-sancto respecto a mi por celos (y en tragos) a una amiga de ella en el baño. Algo como "Cuando yo me tiré a XXXX él no era lo que pensé" o alguna roca por el estilo. Lo gracioso es que eso no había ocurrido aún. Ah, las mujeres!
Weno Herr Hauptmann, por suerte nunca e ha pasado eso... o no me he enterado por el momento. Lo que sí te puedo decir que no eres la única persona a la que le ocurrió, pues amigos muy cercanos tienen similares anecdotas. Pero no hayn que quejarnos mucho, xq nosotros decimos peores cosas de las chikas cuando nos chotean. Asi que caballero nomás...
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